En los buenos propósitos, casi siempre lo más difícil es empezar. Ya sea para hacer deporte, comer de forma más saludable o, en el caso que nos ocupa, aprender un nuevo idioma. Si te has propuesto aprender lengua de signos española (LSE) podrías encontrar una dificultad adicional: no solo aprendes vocabulario y gramática nuevos, sino que cambias de canal. Pasas de utilizar la boca y el oído para la comunicación a utilizar las manos y la vista. Incluso algunas técnicas de estudio que podrías usar con las lenguas orales no funcionan con las lenguas de signos exactamente igual.
Por eso es normal que algunas personas sientan torpeza e incluso cierta ansiedad las primeras semanas cuando comienzan nuestros cursos online de lengua de signos: las manos no te obedecen, no sabes dónde mirar, u olvidas los signos al día siguiente. Tras unos días, quizá pienses que la lengua de signos no es lo tuyo, pero casi nunca es así. Solo necesitas ajustar tu forma de aprender. A continuación os contamos algunas de nuestras principales recomendaciones a quienes empiezan en nuestros cursos.
1. Acepta que al principio todo cuesta más (y que es normal)
Al principio, aprender la lengua de signos es como aprender a conducir, parece que tienes que atender muchas cosas a la vez: las manos, la expresión facial, la mirada, el uso del espacio en el que se mueven las manos o incluso el cuerpo. Es una carga cognitiva distinta a hablar para la que tu cerebro no estaba acostumbrado y necesitas tiempo para automatizarla.
Las investigaciones muestran que, para quienes empiezan a aprender una lengua de signos, los errores en los signos son característicos de esta etapa (Ortega y Morgan, 2015), es decir, forman parte del camino y sentir torpeza no significa que vayas mal.
2. Haz un poco cada día, aunque no entiendas todo
Con solo dedicar unos minutos diarios a ver vídeos en lengua de signos ya estarás acostumbrando tu atención visual. Y no hace falta que entiendas todo al principio, es posible que haya algún signo que se te escape: lo importante es captar el mensaje, detectar signos que ya conoces y habituar el uso de la vista para comprender. Con el tiempo podrás ir exigiéndote más pero, si hay demasiados signos que no entiendes, es momento de repasar.
Si quieres complementarlo con contenido real, quizá te genere frustración ponerte a ver vídeos en YouTube cuando estás empezando e intentar entender todo. Podrías comenzar por el programa de La 2, «En Lengua de Signos», que te permitirá captar algún que otro signo o buscar cuentas en redes sociales de personas sordas a las puedas entender algo. Si tienes dificultad para recordar lo que estás aprendiendo, en este otro post damos algunas recomendaciones más.
3. Signa desde el primer día, aunque sea a solas
Esperar a «saber lo suficiente» para empezar a signar es una trampa. Signa desde el primer día porque producir lengua, aunque sea con pocos recursos, te obliga a procesar lo que quieres decir y te hace darte cuenta de lo que te falta (Swain, 1985), así que es una de las formas más eficaces de descubrir qué signos o estructuras gramaticales aún no dominas.
Hazlo a solas, en un entorno sin presión, en la comodidad de tu propia casa. Es suficiente empezar con oraciones muy sencillas: «hoy me he levantado a las ocho», «ahora voy a trabajar». Recuerda que el objetivo es practicar y habituarte a expresarte en lengua de signos, la perfección llegará con el tiempo.
Una técnica muy útil es la imitación. Por ejemplo, elige un vídeo corto de nuestros cursos, míralo, y repite lo que ves copiando no solo la forma de las manos, sino también el ritmo, la velocidad y la expresión facial. Puedes hacerlo también frente a un espejo o grabándote con el móvil, en el post mencionado antes explicamos cómo hacerlo.
4. Imagínate signando
Muchas personas están acostumbradas a pensar con una «voz interior» y lo utilizan cuando están aprendiendo un idioma oral, practicando en su cabeza. Pero al empezar con la lengua de signos, esa voz no tiene dónde apoyarse, así que prueba a sustituirla por una imagen: visualízate a ti mismo o a ti misma signando lo que piensas.
Por ejemplo, mientras vas en el autobús, elige algo que estés viendo a través de la ventana e imagina cómo lo signarías en una frase corta, puede ser tan simple como «el coche es rojo». Luego, cuando estés a solas al llegar a casa, signa realmente esa frase. Esta práctica mental mejora el rendimiento mucho más que no practicar nada y aunque no sustituye a la práctica real, si combinas imaginar primero y signar a solas después, estarás consolidando aprendizaje (Driskell et al., 1994).
5. Menos contenidos y más repetición
Cuando se empieza, es muy tentador en nuestros cursos online de lengua de signos avanzar rápidamente, ya que están diseñados para avanzar o retroceder sin limitaciones. Así que no sería raro que recorrieras una unidad didáctica entera a toda velocidad y, al llegar al último contenido, te dieras cuenta de que has olvidado casi todo lo anterior. Vence esta tentación.
La investigación en psicología cognitiva es clara: recuperar activamente lo aprendido refuerza la memoria mucho más que volver a mirarlo sin más, y las técnicas de práctica con autoevaluación y de repaso espaciado figuran entre las más eficaces para aprender un idioma (Dunlosky et al., 2013; Karpicke y Roediger, 2008). En la práctica, esto significa que es preferible ver pocos contenidos, volver a ellos y comprobar si los recuerdas antes de pasar a los siguientes contenidos. Un buen truco es intentar signar de memoria lo que viste ayer antes de volver a ver los vídeos. También podrás usar las tarjetas de repaso interactivas que incluyen nuestras unidades didácticas presentando el vocabulario aleatoriamente.
6. Equivócate, pero con corrección
Mucha gente opina que, cuando estás aprendiendo, «los errores son una oportunidad para aprender» y que no tengas miedo a equivocarte. Esto es totalmente cierto, aunque con un matiz importante: los errores favorecen el aprendizaje cuando van seguidos de retroalimentación correctiva y la calidad de esa retroalimentación es uno de los factores que más influyen en el progreso (Hattie y Timperley, 2007; Metcalfe, 2017). Cuando se aprende sin que nadie te corrija, un error puede pasar desapercibido, consolidarse y ser más difícil de rectificar posteriormente.
Por ello, en nuestros cursos online de lengua de signos A1, A2 y B1 siempre cuentas con profesorado real, personas sordas nativas en lengua de signos, que te proporcionarán una retroalimentación y te ayudarán a corregir errores. Pero no permitas que el miedo te paralice e impida entregar las tareas de expresión signada por miedo a qué dirá tu tutor/a: la ansiedad ante la expresión en una lengua que se está aprendiendo es un obstáculo bien conocido para el aprendizaje (Horwitz et al., 1986) y evitar entregar una tarea no te protege de equivocarte, solo te priva de la corrección que te hará progresar. Haz tu mejor intento, entrega una grabación imperfecta y deja que te ayuden a mejorarla.
7. Constancia: mejor un rato cada día que un atracón el fin de semana
Esta es la recomendación que más repetimos a nuestros/as estudiantes. La evidencia sobre el efecto del espaciado indica que repartir el estudio en el tiempo mejora la retención a largo plazo frente a concentrarlo en una sola sesión (Cepeda et al., 2006). En otras palabras: para tu cerebro, cinco sesiones de 30 minutos cada día valen mucho más que una de cinco horas un solo día.
Convertir esto en hábito también requiere tiempo: la investigación muestra que algunas personas adquieren el hábito diario muy rápidamente, en menos de tres semanas, mientras que otras necesitan meses para automatizarlo. De todas formas, no pasa nada si no puedes estudiar un día, retómalo al día siguiente. Además, te ayudará a cumplir este hábito diario si eliges dónde y cuándo estudiarás habitualmente: después de comer, cuando se acuesten los/as niños/as, etc. (Gollwitzer, 1999; Lally et al., 2010).
Para ello, nuestros cursos están diseñados para que puedas dedicarle un poquito cada día sin perderte, organizados en pequeños bloques de contenido independiente si solo puedes dedicar unos minutos cada día. Por ejemplo, el nivel A1 tiene algo más de 120 contenidos de aprendizaje para que avances día a día en función de tu disponibilidad de tiempo. Por ejemplo:
- Lunes: dos contenidos, por ejemplo la familia y la casa; repite para ti mismo/a lo signos que estás viendo.
- Martes: repasas lo de ayer y añades otros dos contenidos, por ejemplo los colores y las partículas interrogativas; repite los signos.
- Miércoles: repasas los contenidos de los días anteriores y añade dos más; signa a solas algunas frases.
- Jueves: repasa lo anterior sin mirar y comprueba qué recuerdas; practica varias técnicas para retener lo aprendido (lo que mejor te funcione a ti).
En resumen
Si te cuesta empezar, probablemente no estás fallando tú o tu fuerza de voluntad, solo necesitas encontrar las técnicas de estudio que mejor funcionan para ti. Estas son las que mejor funcionan a la mayoría: estudiar poco cada día pero con constancia, repetir antes de avanzar, trabajar la expresión desde el principio y aceptar las correcciones como parte del proceso.
Referencias
Cepeda, N. J., Pashler, H., Vul, E., Wixted, J. T., & Rohrer, D. (2006). Distributed practice in verbal recall tasks: A review and quantitative synthesis. Psychological bulletin, 132(3), 354.
Driskell, J. E., Copper, C., & Moran, A. (1994). Does mental practice enhance performance?. Journal of applied psychology, 79(4), 481.
Dunlosky, J., Rawson, K. A., Marsh, E. J., Nathan, M. J., & Willingham, D. T. (2013). Improving students’ learning with effective learning techniques: Promising directions from cognitive and educational psychology. Psychological Science in the Public interest, 14(1), 4-58.
Gollwitzer, P. M. (1999). Implementation intentions: Strong effects of simple plans. American psychologist, 54(7), 493.
Hattie, J., & Timperley, H. (2007). The power of feedback. Review of educational research, 77(1), 81-112.
Horwitz, E. K., Horwitz, M. B., & Cope, J. (1986). Foreign language classroom anxiety. The Modern language journal, 70(2), 125-132.
Karpicke, J. D., & Roediger III, H. L. (2008). The critical importance of retrieval for learning. science, 319(5865), 966-968.
Lally, P., Van Jaarsveld, C. H., Potts, H. W., & Wardle, J. (2010). How are habits formed: Modelling habit formation in the real world. European journal of social psychology, 40(6), 998-1009.
Metcalfe, J. (2017). Learning from errors. Annual review of psychology, 68, 465-489.
Ortega, G., & Morgan, G. (2015). Phonological development in hearing learners of a sign language: The influence of phonological parameters, sign complexity, and iconicity. Language Learning, 65(3), 660-688.
Swain, M. (1985). Communicative competence: Some roles of comprehensible input and comprehensible output in its development. Input in second language acquisition, 15, 165-179.